Rubens. El Martirio de San Andrés en el Museo Nacional de Arte

Rubens, El Martirio de San Andrés  estará en el Museo Nacional de Arte del 5 de septiembre al 8 de diciembre de 2019.

Peter Paul Rubens nació el 28 de junio de 1577 en Siegen, Renania del Norte, Alemania. Hijo de Jan Rubens y de María Pypelinckx, ambos de religión calvinista. Rubens estudió al lado de los maestros flamencos Adam van Noort y Otto van Veen, quienes lo instruyen en la pintura de temas religiosos y vidas de santos.

En 1600 el pintor abrió su propio taller en Amberes y viaja por Italia. En Mantua, conoció al duque Vicente Gonzaga, quien lo invitó a ser su pintor de cámara. En 1603, el mismo Gonzaga lo envió a Madrid para presentar su colección de arte y joyería al rey Felipe III. Aquí empiezó su relación de trabajo con la corona española.

En 1606 trabajó en Roma y realizó uno de sus principales encargos públicos, el altar mayor de la iglesia de Santa María in Vallicella. Tres años después, en 1609, Alberto e Isabel Clara Eugenia, regentes de los Países Bajos españoles, lo invitan como pintor de su corte. Ese mismo año se casó con Isabel Brant.

Entre 1610 y 1614 realizó La Elevación de la Cruz y El Descendimiento de la Cruz para la Catedral de Ambrese. En 1616 pintó El Rapto de las hijas de Leucipo, que resguarda la Pinacoteca Antigua de Múnich, Alemania. Entre 1622 y 1625 María de Médici, regente de Francia, le encarga 22 lienzos sobre su vida que actualmente se encuentran en el Museo de Louvre en París. El desembarco de María de Medici en Marsella es considerada una de las mayores glorias de la pintura barroca.

Entre los años de 1627 y 1629 después de la muerte de Isabel Brant, Rubens incursionó como diplomático y representante de Felipe IV, negociando la paz entre Inglaterra y España. Se casó por segunda vez en 1630 con Hélène de Fourment, 30 años menor, y la modelo más importante de su carrera.

Carlos I de Inglaterra le concedió el título de Caballero en 1635 después de comisionarle los plafones del Salón de Recepciones del Palacio de Whitehall en Londres. Ese mismo año pintó la entrada triunfal del cardenal-infante Fernando de Habsburgo, hermano de Felipe IV, quien sería uno de sus principales mecenas y admiradores.

En 1636 realizó las escenas mitológicas para el pabellón de caza de la Torre de la Parada, en las afueras de Madrid. Los ataques de gota que padecía provocaron que encargara buena parte de los trabajos a sus discípulos y colaboradores.

Rubens concluyó El martirio de San Andrés  en 1639 para la capilla del Hospital de San Andrés de los Flamencos en Madrid, hoy sede de la Fundación Carlos de Amberes. Un año más tarde, en 1640, fallece el 30 de mayo de un paro cardíaco. Sus restos descansan en la Iglesia de Santiago de Amberes, Bélgica.

El Martirio de San Andrés (1639) cuenta la historia de los últimos momentos antes de la muerte del santo. Después de ser crucificado por negarse a adorar a los ídolos en la ciudad griega de Patras, el cónsul Aegeus, presionado por el pueblo, decide descolgar a San Andrés.

En el cuadro se aprecia el momento en que los esbirros del cónsul desatan al apostol de la cruz mientras Maximilia, su mujer, ruega por su vida. En ese preciso instante el santo pide no ser descolgado porque sabe que una mejor vida de salvación le espera después de su muerte; después de haber expresado su deseo, San Andrés fallece envuelto en una luz dorada procedente del cielo.

La escena se centra en la súplica de Maximilia ante Aegeus, en la figura del mismo cónsul a caballo y en la figura de Andrés crucificado en la cruz en forma de aspa. Los diferentes gestos de los personajes son elementos muy importantes dentro de la obra: los brazos abiertos de Maximilia, símbolo de compasión; la tardía decisión de misericordia del cónsul Aegeus, y, en especial, la expresión de dolor en el rostro del beato. Para lograr esta máxima expresión de dolor humano, Rubens se inspiró en la escultura clásica barroca Lacoonte y sus hijos. La obra está captada con una perspectiva desde abajo, común en la Escuela veneciana.