Noche de deliciosos matices musicales. A Love Electric, John Medeski y Tlayuda Jazz Band

Por Salvador Cañas

El pasado 30 de agosto, el Teatro de la Ciudad de México ‘Esperanza Iris‘, fue coloreado por una paleta cromática musical pocas veces alcanzada. En un ejercicio colaborativo donde los músicos de A Love Electric, John Medeski y Tlayuda Jazz Band permitieron intervenirse mutuamente para generar una plástica sonora posiblemente irrepetible.

Transitando libremente por la psicodelia, el jazz, la banda y el rock puro, la velada fue diseñada exquisitamente para esos oídos insaciables en busca de experiencias, en momentos rebuscados, caprichosos y aleatorios, donde la improvisación mostró orgánicamente sus espléndidas virtudes, erigiéndose plena y embriagada de libertad.

Indudablemente A Love Electric supera en directo la perfección de sus entregas de estudio en el sentido más amplio y abierto de lo que puede significar ésta posibilidad; donde suelen manosear constantemente al construir de forma instintiva el set list de sus actos en vivo, donde también, constantemente permiten replantear la idea de lo definitivo en sus composiciones.

Seguramente los seguidores más asiduos del trinomio contaminado del mundo cultural-musical, reconocieron la totalidad de lo compartido en ésta sublime presentación, de la cual puedo rescatar con reserva a equivocarme; Jungle Earth, This Means Love, Hollow Ego, War Pigs, Be the Evolution, White Jesus y Tlapan Girl, además de dos piezas del repertorio particular de Tlayuda Jazz Band, por lo menos cinco intervenciones majestuosas de Medeski sumándose desde el piano y lo que parecía un sintetizador moog y una irrepetible conversación donde alrededor de una docena de músicos se permitieron compartir con el público, el ejercicio pleno del enriquecimiento.

Sin afán de competir, sino más bien en perspectiva de compartir su virtuosismo para engrandecer piezas teóricamente terminadas. Todos y cada uno de los músicos en el escenario, dialogaron continuamente con la finalidad de iluminar musicalmente una arquitectura de acústica diseñada meticulosamente para solventar el trabajo de partituras prodigiosas.

A Love Electric, John Medeski y Tlayuda Jazz Band lograron conformar en ésta ocasión un ensamble irrepetible, que se dejó llevar sin miramientos por la química de la pasión musical, que va muchísimo más allá de los egos interpretativos, anteponiendo la experiencia de la interacción y el enriquecimiento de lo que significa el lenguaje universal de la música.

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