Headphones de Omar Zurita en Galería Klandestina

Con la intención de acoger expresiones artísticas que transgredan convencionalismos sociales y de crear un espacio sin censura, libre y sin límites, Galería Klandestina abre sus puertas en Campeche 151, colonia Roma Sur, con la exposición Headphones del artista mexicano Omar Zurita.

Conformada por pinturas que asemejan ilustraciones que pareciesen sacadas de algún libro infantil con el propósito de educar sobre esa sociedad grotesca, Headphones está cargada de símbolos y metáforas que intentan expresar pensamientos oníricos, descontentos; su obra muestra la imperfección perfecta del humano, le da forma y color a su presencia sarcástica y enuncian su esencia lúdica.

Para Zurita, su trabajo parte de “la necesidad de romper mi estructura visual, para permitirme abordar temas que me inquietan y a través de una propuesta plástica basada en la incomodidad del espectador abrir preguntas sociales y universales contemporáneas”.

En esta serie se burla del uso excesivo de selfies, de fotografías, de como todo lo bello es compartido: la comida, los pies, partes del rostro, hasta la muerte y la tragedia son fotografiadas y expuestas. Estos cuerpos viciados, esta sociedad contemporánea que se muestra criticada y reflejada en Headphones, es controlada a través de una simbólica de lo grotesco, es decir, el cuerpo humano animal, el considerado por muchos “malo”, “perverso”, el que “goza de los placeres” se relega únicamente para la intimidad, para que nadie lo observe, ni lo escuche; y así poder exaltar, en vías públicas, el discurso moral de cuerpos sociales normalizados y bellos.

Compassion is dead

Los cuerpos de Headphones son retratos “al natural”, sin telones, sin esas capas y capas de maquillaje. Son nuestros cuerpos grotescos, la verdadera identidad que se prefiere escondida, la piel más profunda tal cual es mostrada sin decoro ni vergüenza, sin cara ni razón. El rostro con dos ojos, nariz y boca, con un cerebro pensante también se ha caído, ya no hay un cerebro, y si se piensa, se piensa con el culo y lo único que hay ahí es mierda.

Se trata de no ser la santa, llena de pavor que aparta la vista del voluptuoso que los mismos personajes producen. Es asumir que existe, que el falo, el culo y la vagina están ahí presentes pero no como terrorismo visual, ni como fenómeno negativo que viene a destruir estructuras o a resaltar tabúes, sino para generar preguntas abiertas, cuestionamientos sobre la sociedad en la que caminamos, construimos y formamos parte. Se trata de reconocer la necesidad de la ironía como instrumento estético que se aleja de lo bello para crear dudas.

Hemos de prepararnos para sobrevivir a una sociedad que usa audífonos, que está aislada, desconectada; sin escuchar y sin mirar hacia otro lado que no sea su rostro reflejado en selfies; vive en la vanidosa intimidad controlada, que escapa de las lógicas y oscila entre dos cuerpos: el cuerpo-máscara, la de los “bien portados”, con la moral en alto, y el cuerpo grotesco, que va sin frenesí y goza, el que es tachado por ser tabú, el llamado transgresor de moralidades.

Esta es una tragicomedia, que se ha salido de los escenarios para configurarse como una obra realista que se burla del infortunio ajeno, una sátira centrada en humillar e ironizar a sus personajes —nosotros, los que formamos parte de una nueva ola cultural liderada por los celulares, las selfies, el compartir cada segundo “bello” de la vida en redes sociales.

Massacre of love

Y como hipnotizados con la imagen, orgullosos de la belleza, como Narcisos que admiran su reflejo, se miran y se adornan con filtros, con selfies. Sin alzar la mirada, absortos en sus cuerpos- máscara, ven a través y detrás de otro tipo de máscaras: celulares, computadoras, cámaras y redes sociales; y desde estos dispositivos interactúan con otros, conocen el entorno, alteran la realidad y se editan para no mostrar las atrocidades, ni una moralidad corrompida, ni las imperfecciones. Se pierden en la eternidad de la selfie hasta que una salga bien y se pueda mostrar. Fotografían incansablemente trozos de realidad para ver qué queda dentro de la imagen y qué queda fuera.

Sobre Omar Zurita
Omar Zurita es un artista visual mexicano que deja que su obra hable por él, pues considera fielmente que la labor del arte es comunicar, producir en el espectador cuestionamientos y reflexiones, hacerle ver lo que no se quiere ver. Él sabe que dentro del mundo del arte lo importante son la creatividad, las ideas y la forma de plasmarlas. Su arte evoca la posibilidad de renovar y de pensar de manera diferente las estructuras que rigen y normalizan a una sociedad. Se presenta sin miedo a expresar las cosas tal cual son; sin temor a criticar ni a ser criticado.
Hay rasgos de ironía, de humor, de juego, de poesía, de teatralidad, de azar para representar, desde la pintura, el dibujo, el video, la fotografía y la escultura, el significado de la vida, del tiempo; el descontento que le produce la sociedad contemporánea, la vida cotidiana, el salir a las calles. Explora cuestiones de temporalidad, marginalidad y decadencia; y se inspira con los objetos que parecían perdidos. Esta es la obra de Omar Zurita, la que habla desde la incomodidad, para analizar el cuerpo imperfecto, desde el sarcasmo, para sacar la burla amarga que genera cuestionamientos profundos; y desde lo lúdico e imaginativo, que produce historias y preguntas abiertas.

Para más info visita www.galeriaklandestina.com

La exposición permanecerá abierta del 24 de mayo al 23 de julio. Opening 23 de mayo, 19:00 horas.

Missile in love
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