Opera: El juego de los insectos

El fin de semana pasado se llevó a cabo el estreno mundial de El juego de los insectos en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, la cual continuará funciones el próximo jueves 7 y martes 12 de junio a las 20:00 y domingo 10 a las 17:00.

Una ópera que rompe con muchos esquemas, una ópera realizada y pensada para la época contemporánea, que hizo reír al público, que lo sorprendió, que lo conmovió. Alucinante fue el viaje al mundo de los insectos, quienes nos invitaron a su fiesta para ver en ellos el complejo entretejido de la condición humana y la sociedad. La música es del compositor mexicano Federico Ibarra; el guión de la dramaturga Verónica Musalem. El montaje de la Compañía Nacional de Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes está basado en el obra homónima de los hermanos Karel y Josef Čapek.

Quien guió al público en el viaje por ese submundo fue El vagabundo, interpretado por Joaquín Cosío, un Virgilio desencantado de la humanidad.

“No creo en el ser humano, por eso estoy aquí”, dice al inicio del viaje al cual nos invita con la ilusión de encontrar un mundo más amable: “Me voy a quedar en este bosque. Eso me da esperanza”.

Son tres mundos los que se recorren: el de las mariposas, el subterráneo y el de las hormigas.

En la primera parte, protagonizada por cuatro jóvenes mariposas, se barajean temas sumamente actuales como el cambio climático, la desesperada preocupación por el éxito, la ansiedad por la apariencia y la belleza. Las voces son del tenor Orlando Pineda, el barítono Enrique Ángeles, la soprano Dhyana Arom y la mezzosoprano Rosa Muñoz.

En el segundo mundo, el subterráneo, coexisten moscas, parásitos, escarabajos, grillos y larvas. Está ceñido a actos de rapiña como el robo, engaños, manipulación, mentiras, traición, abuso, las cuales rigen las relaciones con el otro: los hijos, los padres, la pareja, el vecino.

Finalmente, con las hormigas, se representa a una sociedad beligerante, que en la búsqueda por el exterminio del otro, encuentra el propio.

Imágenes cortesía INBA

Las voces que intercalan en el mundo subterráneo son la de las sopranos Penélope Luna y Cynthia Sánchez; la mezzosoprano Gabriela Thierry; los tenores Gerardo Reynoso, Mauricio Esquivel y Rogelio Marín; el barítono Alberto Albarrán, y el bajo-barítono Luis Rodarte.

El mundo de las hormigas está interpretado por la soprano Jacinta Barbachano; la mezzosoprano Norma Vargas; los tenores Rodrigo Garciarroyo, Orlando Pineda, Joel Pérez y Francisco Martínez; los barítonos Raúl Román, Enrique Ángeles y Martín Luna, y el bajo-barítono Arturo López.

Ante estas realidades, El vagabundo sale aterrorizado de aquel universo regido por los instintos y el sinsentido, que era, quizá, de aquello de lo que huía. El lenguaje actual y desparpajado de la ópera, un aspecto que la guionista adapta de forma inigualable, logra reflejar muchas condiciones, clases sociales y niveles educativos que el público de todas las edades identificará, del cual se reirá y con el que reflexionará.

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