México moderno: Vanguardia y revolución

La Secretaría de Cultura y el Instituto Nacional de Bellas Artes, a través del Museo Nacional de Arte en colaboración con el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, en Argentina presentan México moderno: Vanguardia y revolución, muestra que explora un amplio panorama sobre el desarrollo de las diferentes propuestas estéticas que tuvieron lugar en México durante la primera mitad del siglo XX. Esta exposición estará abierta al público hasta el 19 de febrero de 2018, en salas del MALBA.

Compuesta por una curaduría realizada por Ariadna Patiño (MUNAL), Sharon Jazzan (MUNAL) y Victoria Giraudo (MALBA), especialistas de ambos museos, esta exposición reúne 170 obras de más de 60 artistas, entre ellos: Dr. Atl, Miguel Covarrubias, Saturnino Herrán, María Izquierdo, Frida Kahlo, Agustín Lazo, Diego Rivera, José Clemente Orozco, Antonio Ruiz “El Corcito”, David Alfaro Siqueiros, entre otros.

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Cabe resaltar que son un total de 92 piezas adscritas al Instituto Nacional de Bellas Artes, las que viajan a Buenos Aires, y de las cuales 86 corresponden al acervo que custodia el Museo Nacional de Arte, recinto que posee una colección de más de seis mil quinientas piezas pertenecientes a cinco siglos de historia del arte mexicano (del siglo XVI a la primera mitad del XX), y lo posicionan así, como una de las colecciones públicas de arte más importante de este periodo en México. Muchas de las obras que se exhiben, se presentarán por primera vez en el país vecino del cono sur.

En palabras de Sara Baz, directora del Museo Nacional de Arte: “Estamos muy emocionados de colaborar con una institución museística tan importante como lo es el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires; explicar el devenir y la riqueza del arte moderno mexicano a través de grandes exponentes nacionales en diálogo con colecciones de talla internacional, representa un reto que da testimonio de nuestras apropiaciones de la vanguardia y la modernidad”.

Esta exposición está dividida en cuatro núcleos temáticos, el primero de ellos, titulado Modernidad cosmopolita, presenta ejemplos del simbolismo finisecular, seguidos de otros relacionados con la configuración de las vanguardias, dentro de las cuales sobresale uno de los movimientos más activos, antiinstitucionales y plurales: el estridentismo, inspirado en la vanagloria de la urbe.

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En Revolución social, segundo apartado de la muestra, se enfatiza en la vida del México moderno marcada por la Revolución (1910-1921). Se evidencia la influencia de las reivindicaciones sociales en la estrategia política educativa y cultural del entonces secretario de Educación Pública, José Vasconcelos, quien, a partir de 1921, promovió la búsqueda de una identidad mexicana. Fue así como su entusiasmo, la pintura mural del país adquirió trascendencia y calidad universal, y fue impulsada como arte monumental que contribuiría a difundir la historia y la cultura de México desde los muros públicos de los edificios y de la mano de pintores mexicanos y extranjeros.

 Ejemplos relacionados con la identidad nacional, se hallan en Cultura popular, tercera sección de la exposición, en la que aparecen elementos populares, relativos a las tradiciones o a la reapropiación de elementos presentes en las culturas ancestrales de México, se presentan piezas relativas al Método Best Maugard y los motivos que lo inspiraron, así como obras de artistas que impulsaron la difusión y valorización del arte denominado “popular”.

 

Finalmente, en Experiencias surrealistas, se destaca el trabajo de algunos exponentes que realizaron obra asociada al surrealismo en México como Agustín Lazo, Frida Kahlo o María Izquierdo, pues si bien en México no existió un movimiento surrealista, hubo algunas expresiones que se pueden vincular a un realismo mágico y que contribuyen con las exploraciones estéticas de la época que se diferenciaron de los movimientos europeos.

 Entre las piezas exhibidas destacan las pinturas cubistas de Diego Rivera Paisaje zapatista (1915) y Retrato de Martín Luis Guzmán (1915), que se verán en sala junto al Autorretrato de Ramón Goméz de la Serna (1915). También se incluyen obras como Retrato de María Asúnsolo (1935); Autorretrato (el coronelazo) y Accidente en la mina (1931) de David Alfaro Siqueiros; El desmembrado (cadáver) y Cabeza flechada (ambos de 1947) de José Clemente Orozco; Erupción de Paricutín (1943) de Dr. Atl; Nuestros dioses (1916) de Saturnino Herrán; El sueño de la Malinche (1939) de El Corcito y La Bailarina desnuda (1907) de Ángel Zárraga, por mencionar solo algunas.

 

Asimismo, resalta la obra de Diego Rivera: Baile en Tehuantepec (1928), una de las más importantes creaciones del artista y, referente de la tradición cultural mexicana de raíces indigenistas, que vuelve a exhibirse en América Latina después de treinta años. 

Entre el resto de las colecciones públicas y particulares que prestaron obra, se encuentran el Museo de Arte Moderno (INBA); el Museo Carrillo Gil (INBA), la Colección Andrés Blaisten, el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, y The Museum of Modern Art, de Nueva York (MoMA).

 México moderno: Vanguardia y revolución estará acompañada de una publicación en español e inglés de 350 páginas, con un registro fotográfico de las obras de la muestra y textos de los especialistas Noé Jitrik y Salomon Grimberg, además de los ensayos curatoriales de Victoria Giraudo, que plantea los ejes conceptuales de la exposición desde una perspectiva latinoamericanista; Ariadna Patiño Guadarrama y Sharon Jazzan Dayan (MUNAL), quienes profundizan sobre el México social y la Cultura popular.

 

 

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