Compagnie KÄFIG: Danza Pixel

Una de las compañías dancísticas más importantes de Francia llegará a la Ciudad de México para presentar un montaje que ha revolucionado la escena europea. Se trata del Centre Chorégraphique National de Créteil et du Val-de-Marne / Compagnie Käfig, que, bajo la dirección de Mourad Merzouki, ofrecerá una sola función de la obra Pixel.

La cita es el martes 31 de octubre a las 20:00 en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque, después de la exitosa participación de la compañía de danza hip-hop dentro del Festival Internacional Cervantino.

Pixel, explica Merzouki, es un reflejo escénico sobre cómo los humanos se han expuesto de sobremanera a imágenes, videos y medios digitales, los cuales ya forman parte de su vida cotidiana. La propuesta es una mezcla de danza y video que se vuelve un desafío porque ambos mundos interactúan. El espectador es testigo de una singular experiencia en la que los intérpretes se mueven en un escenario construido por ilusiones ópticas generadas en 3D. Todo cobijado por la música de Armand Amar.

El director recuerda que la idea nació del encuentro con Adrien Mondot y Claire Bardainne, y de la fascinación que a él mismo le provocó el tema. “Tuve la sensación de ya no poder distinguir la realidad del mundo virtual y, rápidamente, surgió en mí el interés de probar una nueva aproximación de la tecnología con y para la danza. El reto de hacer que estos dos mundos dialoguen entre ellos, con el fin de que la danza y las representaciones inmateriales se respondan, sin que una se sobreponga a la otra, de nuevo me desestabilizan en mi manera de entender el gesto. Prosigo en esta búsqueda del movimiento que desarrollo y retrabajo en cada una de mis creaciones, con nuevos obstáculos y nuevos jugadores”.

El destacado coreógrafo señala que para montar Pixel se hizo el siguiente cuestionamiento: ¿Cómo evoluciona el bailarín en un espacio hecho de ilusión, en un foro tridimensional, cuando, a cada momento, el video puede acompañarlo en su mutación sobre la escena, al igual que obstaculizarlo?

“Quise abrir una puerta de conversación entre el mundo sintético de la proyección digital y el cuerpo real del bailarín. Cada uno se sumergió en un espacio que le era extraño, de manera lúdica, en la compartición, apoyándose en el virtuosismo y la energía del hip-hop, mezclados con la poesía y el sueño para crear un espectáculo en una encrucijada de las artes”.

Además de las proyecciones, Merzouki quiso que la música de Armand Amar se posara sobre la coreografía y la imagen como una invitación adicional al viaje. Acompañando a los intérpretes, su propuesta sonora resalta tanto la energía como la poesía que habita los cuerpos de los bailarines.

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