Frida Kahlo: Me pinto a mí misma

Tras casi dos años de gira por los Estados Unidos, Rusia y Corea, y a diez de la última exhibición monográfica de Frida Kahlo en México, el Museo Dolores Olmedo presenta la exposición temporal Frida Kahlo. Me pinto a mí misma, conformada por 36 obras, incluyendo la colección completa del Olmedo y cuadros de colecciones privadas, así como por fotografías, e imágenes del Diario.

“En esta ocasión, quisimos presentar nuestra colección con una curaduría y museografía íntimas, que invitan al espectador a reconocer a Frida la pintora, más allá del ícono del arte y la cultura pop, así como apreciar la técnica y el detalle minucioso que imprimía en sus obras,” comentó el director del Museo Dolores Olmedo, Carlos Phillips Olmedo.

“La exhibición destaca los tres géneros pictóricos desarrollados por Frida: retratos, autorretratos y naturalezas muertas, en un recorrido acrónico, cuyo hilo discursivo es la frase “Me pinto a mí misma, porque soy lo que mejor conozco,” agregó Josefina García Hernández, directora de Colecciones del Museo. “La muestra es una invitación al público para acompañar a la artista en su descubrimiento de la pintura como el oficio que la sanará, la transformará y la perpetuará, a medida que plasma sus pensamientos, emociones y dolencias sobre el lienzo y el papel,” concluyó la también curadora de la exposición.

Frases y poemas de las entrañas del Diario de Frida acogerán a los visitantes de principio a fin de la muestra, llevándolo a descubrir piezas poco conocidas y obras maestras, como Autorretrato con changuito (1945), en que Frida se entrelaza con su perro xoloitzcuintle y su mono araña, depositarios de su amor maternal.

También el espectador podrá advertir el gran cariño que Kahlo siente por sus amistades, lo que la lleva a incursionar en el retrato, como se apreciará en una de sus obras más tempranas Retrato de Alicia Galant (1927), en cuyo reverso escribe “Mi primera obra de arte”, así como en piezas en las que se distingue la pincelada pequeña y detallada, característica de la dedicación que pone la artista en pintar a la gente que quiere, como se observa en Retrato de Doña Rosita Murillo (1944).

Uno de los aspectos más interesantes que el público asistente podrá descubrir en la obra de Frida es su simbología. La dualidad vida-muerte es una de las temáticas más recurrentes por la pintora, manifiesta en cuadros como Retrato de Luther Burbank (1931), El pollito (1945), y Mi nana y yo (1937). Por otra parte, intrínseca en la obra de Kahlo encontrará la presencia de la sexualidad y la exploración de la figura femenina, como en los desnudos de Ady Weber, su prima (1930) y Eva Frederick (1931).

Hacia la década de los cincuenta, la artista pinta de manera constante naturalezas muertas, el tercer género artístico en importancia de su pintura. El visitante podrá apreciar que la figura de Frida desaparece prácticamente de los lienzos, sin embargo, simbólicamente seguirá presente: un coco llora y las frutas “sangran”, en lugar de su cuerpo; la sexualidad se vuelve más evidente, menos velada, en las frutas que se abren y nos muestran su carne, en una franca invitación al disfrute, como en Naturaleza muerta con perico y bandera (1951) y Naturaleza muerta (Soy de Samuel Fastlicht), del mismo año.

 La influencia de Diego Rivera en Frida Kahlo fue contundente en sus años tempranos; la opinion del muralista tenia un peso importantísimo en la vida cultural mexicana y a los ojos de la artista, pero con el paso del tiempo, la influencia del pintor en su desarrollo creador fue dirigido hacia la reflexión interna de su relación, como se podrá observar en Diego y yo, un pequeño autorretrato doble, realizado en 1944.

La exposición nos invita a mirar a Frida desde lo más contundente de su ser, a mirarla a los ojos, a entenderla y hasta vernos reflejados en su dolor, en su pasión por la vida, en esa intensidad de vivir y de sentirla.  Para cerrar la expo, un audio narra su accidente de 1925, junto com el cuadro El camión (1927), obra representativa de ese hecho que marcó por siempre su existencia, con eso termina el recorrido hacia dentro de Frida que se mira a sí misma y que nos mira mostrándonos todo su ser.

*Algo que cabe destacar es la facilidad y la interacción tecnológica de esta exposición pues el público realmente se inmiscuye con audios, videos pero sobre todo con el uso de sus aparatos móviles pues los espectadores son invitados a tomarse una selfie con algunas frases icónicas de Frida, incluso son invitados a descargar una aplicación móvil llamada “ArtGuide” en la que algunas obras tienen un sensor debajo de ellas para que el celular las pueda leer y describir un poco más sobre esa obra en especial.

Realmente un deleite y totalmente disfrutable tener a Frida en casa, estará una corta temporada para emprender el vuelo otra vez, así que les recomendamos que se den una vuelta al Museo Dolores Olmedo lo antes posible.

 

Museo Dolores Olmedo

Horario: Martes a domingo de 10 a 18 hrs

Admisión: Público mexicano: $40 Maestros y estudiantes: $20 Público extranjero: $100 INAPAM y menores de 6 años: $5 pesos. Todos los martes, entrada libre.

www.museodoloresolmedo.org.mx

Facebook: museodoloresolmedo

Twitter: @DoloresOlmedo

Instagram: doloresolmedo

Google+: museodoloresolmedo

 

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