DESPUÉS DEL PAISAJE: Abstracción en la colección MACG

El Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey presenta Después del paisaje. Abstracción en la colección MACG, una exposición organizada por el Museo de Arte Carrillo Gil que reúne el trabajo de los artistas Gunther Gerzso, Wolfgang Paalen, Luis Nishizawa, Kishio Murata y Mathias Goeritz, quienes exploraron el paisaje como medio de abstracción. La coincidencia temporal y motivos estéticos funcionan como eje conceptual de esta muestra.
Aún cuando el doctor Alvar Carrillo Gil (1898-1974) comenzó a coleccionar arte abstracto desde mediados de los años cincuenta, su predilección por estos artistas se concentró en periodos específicos de su creación y evidencia la relación estrecha entre naturaleza figurativa y trazos abstractos. Por ejemplo, Gunther Gerzso fue definido como un “paisajista abstracto natural” por las pinturas que produjo luego de sus recorridos por las zonas arqueológicas del sur del país; incluso Carrillo Gil relacionó las formas del mundo microbiológico al trabajo plástico de Gerzso en la conferencia titulada Lo natural del arte abstracto, presentada en el marco de la magna muestra del artista en el Museo Palacio de Bellas Artes en 1963.
Wolfgang Paalen Amanecer, 1959 Óleo sobre tela 116 x 88 cm
 El coleccionista tenía un gusto especial por el color de las obras de Kishio Murata, que simulan los jardines de Musashino en Japón, como es el caso del óleo Autumn. Mientras que de Goeritz se exhiben trabajos de una carpeta gráfica, propiedad de la familia del artista, en la que investigó las pictografías de las cuevas de Altamira; y de Wolfgang Paalen se muestran óleos de su época conocida como “tempestad florida”, ligada a la exploración de la topografía mexicana.
De la selección de artistas llama la atención el caso de Luis Nishizawa, pues Carrillo Gil adquirió de él solo una serie de dibujos sobre la observación de las nubes y las piedras. En estas obras es evidente la vinculación entre abstracción y el paisaje, lo único que interesó al coleccionista del pintor. Cada sección de la muestra está dedicada a un creador en particular. El público podrá encontrar explicaciones sobre el periodo de producción de cada uno y de las características de estas obras.
La exposición Después del paisaje. Abstracción en la colección MACG, permanecerá abierta al público del viernes 30 de junio al domingo 22 de octubre del 2017. Pertenece a la colección de obras del Museo de Arte Carrillo Gil.
LOS ARTISTAS EN LA EXPOSICIÓN
Wolfgang Paalen
(Austria, 1905 – México, 1959)
Nacido en Austria en 1905 y radicado en México desde 1939. Recorrió los lenguajes del postimpresionismo y el expresionismo y, a partir de 1935, transitó por el surrealismo. En los últimos años de su carrera se concentró en una propuesta propia, independiente de cualquier corriente dominante y limitante. En 1942, rompió categóricamente relaciones con el movimiento surrealista y se adentró en el mundo cultural mexicano. Su obra, escritos y capacidad para estimular a otros artistas con sus ideas fueron un poderoso factor para liberar a nuestro arte del monopolio nacionalista. Se desconoce cómo y cuándo surgió la amistad entre el artista, poeta y escritor de origen austriaco y Alvar Carrillo Gil, aunque cabe suponer que fue por medio de la conocida galerista Inés Amor, ya que era amiga cercana de ambos. Con Carrillo Gil, Paalen creó lazos afectivos, pues compartían aficiones comunes como el coleccionismo de piezas prehispánicas y la admiración por los paisajes yucatecos.
Luis Nishizawa Flores Atardecer en el pedregal acahualtepec, Minas de Tezontle, 1959 Carbón sobre papel 49 x 63 cm
Del trabajo pictórico de Paalen, perteneciente al último periodo (1958-1959), cinco cuadros pasaron a formar parte de la colección permanente del Museo de Arte Carrillo Gil, aunque adquirió al menos nueve lienzos. Todos los óleos de Paalen propiedad del coleccionista fueron creados dentro de lo que Octavio Paz denominó “tempestad florida”.
Kishio Murata
(Japón, 1910 – México, 1992)
Llegó a México en 1956 por invitación del doctor Alvar Carrillo Gil, quien tiempo atrás, con motivo de una exposición en Japón, descubrió su prodigio colorista y fue uno de los primeros artistas abstractos que engrosó su colección.
“Quisiera hacer unas consideraciones sobre la maestría que Murata ha logrado en el manejo del color en general y en particular del verde; yo no había visto antes a otro artista antiguo o moderno que dominara el verde como este pintor. Es algo inconcebible el juego mágico de los verdes en esta pintura. Murata, un artista contemplativo y soñador, poeta esencialmente, ha debido pasarse las horas viendo cómo nacen y se desarrollan las hojas en las plantas de su jardín de Musashino, en los aledaños de Tokio. Él tiene la obsesión de los verdes, es creíble que en su pintura este color desempeñe un papel moderador de su inspiración; lo cierto es que lo emplea con una sabiduría y destreza nunca antes conocidas para mí en otro artista. Murata es un colorista extraordinario, elegante; sobre todo elegante y suntuoso; él sabe dar a los colores de sus cuadros toda la opulencia que es posible obtener de ellos; al mismo tiempo, sabe contener esta opulencia con los colores de contraste, pero no sólo en superficie, sino en profundidad; su pintura es densa, enriquecida de transparencias insospechadas, cambiante y siempre seductora”. – Alvar Carrillo Gil.
Mathias Goeritz
(Polonia, 1915 – México, 1990)
Goeritz arribó a México en 1954, después de amplias residencias en España y Marruecos. Bien conocido en el ámbito nacional por sus exploraciones ligadas con la arquitectura emocional, fue un artista al que Carrillo Gil recurrió esporádicamente. De su colección únicamente hizo parte esta serie de grabados inspirados en las pictografías de las cuevas de Altamira en España, en donde el artista reconoció la vinculación del trabajo de los artífices prehistóricos con el que él y muchos contemporáneos realizaban, intentando plasmar la riqueza y complejidad de su entorno.
Gunther Gerzso Estructuras antiguas, 1955 Óleo sobre madera comprimida 92 x 60 cm
No existen fuentes que daten el momento del encuentro entre el coleccionista y el artista, pero se atribuye esta compra a la negociación con la coleccionista Inés Amor. Las obras aquí dispuestas actualmente hacen parte de la colección particular de la familia Carrillo Gil.
Gunther Gerzso
(México, 1915 –2000)
Gunther Gerzso, de padre húngaro y madre alemana, transitó dentro de los lenguajes del surrealismo, pero también fue influido por la imponente referencia de la Escuela Mexicana de Pintura. Sin haber recibido una educación formal en la Academia, el contacto con el arte europeo fue constante, pues su familia se dedicaba al comercio de arte renacentista del norte de Europa.
Simultáneamente a su trabajo pictórico, desarrolló una profusa carrera cinematográfica en el campo del diseño de escenografías. A partir de 1946, por medio de sus viajes a lo largo y ancho de la República Mexicana a cuenta de su labor en el cine, encontró especial inspiración en los rasgos arquitectónicos de las ciudades y monumentos Mayas, donde preponderan la aglomeración de figuras geométricas en concordancia con las mismas grecas prehispánicas, una experimentación cercana al análisis que realizó posteriormente el artista con las construcciones de las ciudadelas griegas. Alvar Carrillo Gil adquirió las obras de Gunther Gerzso a través de las galerías Arte Mexicano y Antonio Sosa. La selección representa un ejemplo del trabajo maduro y refinado del artista, así como las afinidades estéticas particulares entre los intereses del coleccionista como pintor y la producción de Gerzso.
Kishio Murata Autumn, 1958 Óleo sobre tela
Luis Nishizawa
(México, 1918–2014)
Inició sus estudios en la escuela Nacional de Artes Plásticas en 1942. Incursionó en el paisaje y la naturaleza muerta como ejes temáticos, ligando su producción a la ya establecida Escuela Mexicana de Pintura. Con el tiempo transitó hacia otras formas de expresión plástica, se liberó en el trazo y dotó de dinamismo a sus composiciones, cercanas a la experiencia de aprendizaje del grabado japonés, técnica que aprendió con maestría en este país oriental.
En lo pictórico, la mancha es su recurso más empleado e identificable. De manera menos frecuente, incursionó en el muralismo, donde su propuesta primordial fue la experimentación matérica. El Dr. Alvar Carrillo Gil se interesó por un periodo muy definido del artista, dedicado al estudio de las nubes y las piedras que Nishizawa expuso en el Salón de la Plástica Mexicana del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1963.
Kishio Murata Sin título, 1950 Óleo sobre tela 40.8 x 38.8 cm
ACERCA DEL MUSEO DE ARTE CARRILLO GIL (MACG)
El MACG fue fundado en 1974 por el empresario y doctor de origen yucateco Alvar Carrillo Gil, que comenzó su colección con la adquisición de un dibujo de José Clemente Orozco titulado La Chole (1913-1915). El perfil de este museo lo ha llevado a ser identificado como un espacio que no solo alberga una importante colección patrimonial, sino como un sitio de investigación y experimentación para artistas jóvenes. Durante los años noventa aseguró su lugar como espacio independiente, siempre libre en cuanto a sus propuestas y, sobre todo, como un laboratorio para las artes visuales y nuevos lenguajes.
La importancia de la colección MACG radica no solamente en los artistas que la conforman, sino también en el hecho de ser una de las pocas que se conservan como un solo conjunto desde su formación. El Dr. Carillo Gil puso especial empeño en establecer que no fuera fragmentada, razón por la cual se conservan las piezas que le pertenecieron hasta su donación, así como las adquisiciones hechas una vez iniciada la vida institucional de este espacio.
Wolfgang Paalen Migración de Yucatán, 1959 Óleo sobre tela 111 x 120 cm

 

Gunther Gerzso Paisaje clásico, 1960 Óleo sobre madera comprimida 100 x 72 cm

 

Gunther Gerzso Paisaje de Peloponeso, 1959 Óleo sobre tela 73.5 x 100.3 cm

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