Sunny & Yummy L.A.

¿Qué nos lleva a conocer un lugar, serán sus paisajes naturales, su increíble arquitectura, sus opciones gastronómicas? A lo mejor, casi todo de lo antes mencionado. A nosotras para que mentir, esta vez viajamos a Los Ángeles para consentir a nuestro paladar.

Demasiados lugares atractivos y suculentos llamaron nuestra atención y no tuvimos más remedio que sucumbir a tremendas tentaciones culinarias.

L.A. es una de esas ciudades en las que se podría decir que se puede probar el mundo casi completo y esto es tan cierto como cada uno de los inmigrantes que ha hecho de esta ciudad su hogar. Las opciones son tan diversas que se puede probar comida thai, vietnamita, coreana, china, japonesa, pakistaní, hindú, y por supuesto mexicana.

Nuestro viaje culinario comenzó nada más y nada menos que en Katzu Nori, de la ya famosa cadena de restaurantes japoneses Sugarfish, reconocida por la calidad de ingredientes utilizados en la elaboración de su sushi. Pero Katzu Nori es distinto, aquí el platillo estrella son los rollos envueltos a mano y sin cortar; al entrar al lugar lo único que se ve es una gran barra circular en donde los comensales entusiasmados se sientan alrededor del espectáculo central, pues es en el centro en donde toda la acción se lleva a cabo. La carta es sencilla y sin complicaciones, ahí a lo que se va es a probar esas delicias hechas rollo, el problema es elegir cuántos comer pues se puede elegir una degustación desde 3 hasta 6 “hand-rolls” o bien irlos pidiendo de uno en uno hasta saciarse. Nosotras nos fuimos por el de 4 rollos, con grandes expectativas esperamos el primero que fue de atún aleta amarilla, el pescado llega sin marinar, fresquito sobre un arroz perfectamente cocido y la adecuada consistencia, el alga que lo envuelve es crujiente y deliciosa; un rotundo 10 a este primer rollo, después de unos minutos llega el segundo, éste de atún toro de sabor perfecto y frescura innegable, el pescado es tan rico y tan fresco que ni siquiera se necesita soya, el tercero es de un pescado que en Estados Unidos llaman “snaper” para nosotros podría ser un pargo, igual de exquisito que los anteriores, los sabores tan simples se derriten en tu boca y se identifican y fusionan a la vez, provocando un verdadero éxtasis no sólo en nosotras pues al ver la cara de los demás comensales y lo que platicaban al respecto, estoy segura que todos estábamos en el mismo estado de sublimación. El último rollo llega, sentimos tristeza y a la vez confusión pues no sabemos si pedir más o quedarnos con ese sentimiento de satisfacción obtenido hasta ese último bocado del rollo de cangrejo desmenuzado y esta vez sí marinado con una salsa deliciosa que lo único que hacía era enaltecer el sabor del cangrejo. Definitivamente una parada obligatoria en Katzu Nori para cualquiera que visita L.A. una de las mejores experiencias de rollos japoneses que hemos tenido hasta ahora y aunque siempre hay cola para entrar a este paraíso vale la pena esperarse unos cuantos minutos sólo para disfrutar y probar uno de los mejores rollos de sushi que quizá puedan probar. ( *Tip: si no tienen tiempo o no quieren esperar en la cola, que avanza rápido, pueden pedir una de las “bento box” en donde al igual que en la carta de adentro se puede elegir entre algunas opciones, lo que sí es que estos sí son rollos cortados y seguro que la experiencia no será la misma que adentro, lo que sí es seguro es que éstos rollos tampoco los defraudarán por que los ingredientes son exquisitos).

Como Katzu Nori se encuentra en Downtown no pueden dejar de visitar una extensión del Museo MoCA, éste se llama Geffen Contemporary el cual se encuentra a tan sólo unos pasos de Little Tokyo. Nosotras tuvimos la fortuna de ver la instalación del artista Doug Aitken, su exhibición nos llevó al éxtasis al igual que la comida de Katzu Nori. El espacio del Geffen es perfecto para este tipo de instalaciones, en donde se utilizan grandes pantallas, sonido, e incluso en una de las salas, se hizo una adaptación para hacer un pozo iluminado en donde el espacio estaba recreado como si se estuviera en Marte y donde el único sonido era el de una gota que caía en el pozo y que resonaba en todo el lugar. Una grata experiencia fue visitar esta muestra de Doug Aitken, en verdad nos dejó con la boca abierta y también para que mentirles, con ganas de un postre, y como a sólo unos pasos está Little Tokyo fuimos a probar una pastelería y panadería famosa dentro de este peculiar lugar en donde se puede encontrar con todo lo relacionado a Japón, inclusive un pequeño supermercado excelentemente surtido. Café Dulce es el nombre de esta panadería que tiene infinidad de opciones para todos aquellos que nos dejamos llevar por las tentaciones dulces y pecaminosas, sin saber qué elegir pues las opciones son bastas y bastante buenas, nos dejamos llevar por el Roti de Té Verde con semillas de ajonjolí negro, fue perfecto, esponjoso, no empalagoso y con el sabor real de té verde. Además de pan también hacen baguettes, ensaladas y tienen una buena selección de cafés y tés. http://cafedulce.co/

Imagen cortesía: Cafe Dulce

Nuestra segunda parada en este tour yummy nos llevó una vez más a Downtown y fueron varias las razones, la primera por supuesto tenía que ver con nuestros antojos y no fue para menos pues uno de los restaurantes más famosos del momento está juntito de The Broad Museum así que pretextos no nos faltaron para acercarnos cual osos hacia la miel. Esta vez dejamos nuestro amor por el arte en primera y nos dirigimos sin más miramientos al Broad que no nos defraudó, pues tuvimos la suerte de ver una pieza del artista Jeff Koons que en lo particular me gusta mucho “Metallic Venus” y una que otra obra que tampoco estaba a la vista en otras ocasiones que hemos visitado el museo, es del artista alemán Georg Baselitz que es conocido por sus esculturas hechas con trozos de madera y pintadas con colores brillantes, muy impresionantes también. Después de quedar maravilladas con estas esculturas y en general con todas las obras de arte que están a la vista en The Broad Museum ahora sí, nos dirigimos a nuestra experiencia en el Otium un lugar acogedor desde que se mira por afuera, la cocina abierta con platillos que van cambiando dependiendo de la temporada, frescos y vibrantes, llenos de sabor y contrastes son lo que hace de este restaurante uno de los más concurridos del momento. El chef a cargo Timothy Hollingsworth, sin duda sabe lo que hace y quiere complacer al comensal en todo lo que se pueda, la decoración es elegante, moderna pero nada ostentosa ni pretensiosa, el ambiente es relajado, muy ameno y te envuelve para que lo pases fenomenal. Nuestra recomendación es compartir todo para no quedarse con ganas de nada; todo es una delicia, las entradas muy frescas y con contraste de sabores y texturas, las pastas son imperdibles, llenas de sabor, deliciosas y perfectas, el plato fuerte, el que elijan no tendrá pierde y el postre no se lo pueden saltar, ¡prohibido! Otium nos dejó con ganas de volver para ir probando los distintos platillos que tienen dependiendo de la temporada, una cocina rústica, desenfadada, original y elaborada con todo el cuidado; lo que nos encanta es que los ingredientes son sustentables, frescos, sembrados y cosechados ahí mismo. http://otiumla.com/

Imagen cortesía: Otium

 

Imagen cortesía: Otium
Alfred Coffee Foto: L´ENFER DES ARTS

Nuestra siguiente visita fue más hacia arriba por la parte más “nice” de L.A. y como ya habíamos escuchado mucho de un café que se llama Alfred Coffee nada nos detuvo hasta dar con el lugar, aunque hay varios en distintos puntos, nosotras nos decidimos por el que está en Melrose Place, Alfred on the Alley, detrás de una reja de herrería, en un pequeño callejón (por eso el nombre), lo primero que se ve son mesas afuera, junto a un lugar para hacer spinning con luces neón, Alfred Coffee ofrece varias bebidas tanto de café como de té, también ofrecen galletas, panqués y varias opciones dulces muy tentadoras, y para comer algo más sustancioso hicieron mancuerna con unos bagels muy famosos que se llaman Yeastie Boys, nosotras nos fuimos por la opción salada y un par de cafés uno caliente y uno frío. El bagel estaba delicioso, con una buena porción de salmón ahumado, cebollita morada, pesto de alcaparras, y un dip de eneldo, la combinación perfecta de ingredientes. Les pasamos un tip, a partir de esta primavera también ofrecerán burritos para comer ahí o para llevar. Después de un buen rato disfrutando de nuestras bebidas y alimentos y gozando del ambiente, viendo a toda la gente que se acerca a este famoso café, Alfred Coffee sí que vale la pena visitarlo para así sentirse como si uno fuera en verdadero Angelino. https://alfredcoffee.com/

One cannot think well, love well, sleep well, if one has not dined well. –Virginia Woolf

Cerca de ahí hay varias opciones para ver buenas exposiciones de arte, pero una que no pueden pasar de largo es el LACMA, siempre con buenas propuestas y exposiciones interesantes. A nosotras nos tocó ver la expo de Picasso y Rivera con buenas piezas de ambos artistas, muchas de las cuales no es fácil ver exhibidas con tan excelente curaduría y museografía. Otra muy buena que aún sigue en exhibición es la de James Turrell, Light Reignfall con la instalación de luz en una estructura en donde el visitante pasa de uno en uno para que la experiencia sea aún más personal.

Ramen Hood Foto: L´ENFER DES ARTS

La siguiente recomendación que les vamos a hacer podrá sonar un poco escéptica para muchos carnívoros pero en verdad es de los mejores ramens que hemos probado hasta ahora y aunque no lo crean fue en una pequeña barra que sirve ramens y phos veganos en el Grand Central Market cerca de Downtown, es el Ramen Hood un paraíso para probar estas características sopas orientales que tienen todo el sabor y el punch para cambiarnos la percepción de que sin carne, la comida no sabe.

Caminando hacia el Arts District fuimos a conocer la joya nueva de la zona, la famosa galería londinense Hauser Wirth se asoció con otro galerista importante para darle vida a Hauser & Wirth Schimmel, en donde tomaron como su casa una antigua fábrica de harina y la transformaron para hacerla un recinto de arte, cultura y también gastronomía pues cuenta con el espectacular Restaurante Manuela así que esta visita la tienen que hacer sí o sí cuando estén en la ciudad de Los Ángeles. Además en toda esta zona se podrán pasar un buen rato por que hay infinidad de galerías de arte, tiendas de diseño y rincones gourmet increíbles.

Otras paradas culinarias obligatorias: *Shake Shack: el lugar de hamburguesas mas instagrameado que cumple con los gustos y antojos de todos, incluyendo vegetarianos. Una de nuestras favoritas sin duda o si prefieren irse a algo mas tradicional en cuanto a cadenas de comida rápida In-N-Out Burger es una gran opción. Si el Katzu Nori no les quitó ese antojo de comida japonesa que tenían no dejen de ir a Sugar Fish uno de nuestros restaurantes de comida japonesa favoritos, los cortes de pescado se derriten en tu boca…¡De-li-cio-so!

Chef Nozawa’s mantra: “Don’t Think. Just Eat.”

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