Mat Jacob. Chiapas, insurrección zapatista en México, 1995-2013

El Museo Amparo inauguró el 21 de Enero la exposición Mat Jacob, Chiapas, insurrección zapatista en México, 1995-2013, en la cual se  presenta una selección del trabajo documental realizado a lo largo de dos décadas y siete viajes, sobre el movimiento zapatista de este fotógrafo francés.

Cuando en 1994 el mundo descubre el levantamiento indígena de Chiapas, uno de los estados más pobres de México, pocos se dieron cuenta que se trataba de una nueva y permanente forma de lucha que se convirtió rápidamente en emblema del movimiento altermundialista.
Mat Jacob. El Mayor Moisés, el Comandante Tacho y el Subcomandante Marcos (de izquierda a derecha), miembros del EZLN, durante el Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo . A la invitación de los zapatistas, miles de simpatizantes de México y del mundo entero se dan cita en Chiapas, en los poblados autónomos para encuentros y debates. La Realidad, agosto de 1996.
Mat Jacob.
El Mayor Moisés, el Comandante Tacho y el Subcomandante Marcos (de izquierda a derecha), miembros del EZLN, durante el Primer Encuentro Intercontinental por la Humanidad y contra el Neoliberalismo. A la invitación de los zapatistas, miles de simpatizantes de México y del mundo entero se dan cita en Chiapas, en los poblados autónomos para encuentros y debates. La Realidad, agosto de 1996.
En 1995, Mat Jacob decide partir al primero de muchos viajes a Chiapas para testificar con su lente este movimiento, iniciado un año antes, en el que miles de indígenas armados y con los rostros enmascarados ocupan las principales ciudades del estado del Sureste de México.
Este es el comienzo de una guerra de baja intensidad y el principio de una práctica política sin precedentes. De su encuentro con los habitantes del pueblo de Guadalupe Trinidad, en el corazón de la selva lacandona, Mat Jacob toma la matriz de su trabajo sobre este movimiento de insumisión.
Mat Jacob. Un convoy militar en la entrada del campo de desplazados de Polhó. Dos años antes de la masacre de Acteal, el ejército ocupa aún la región. Los paramilitares siembran el terror y dividen a los pueblos. Región de Los Altos, 25 de diciembre de 1999.
Mat Jacob.
Un convoy militar en la entrada del campo de desplazados de Polhó. Dos años antes de la masacre de Acteal, el ejército ocupa aún la región. Los paramilitares siembran el terror y dividen a los pueblos. Región de Los Altos, 25 de diciembre de 1999.
A lo largo de dos décadas y siete viajes, opera un ir y venir documental entre los acontecimientos de la transición política que trae consigo la lucha, y la vida de esta comunidad, sus formas de participación democrática y los modos de reivindicación de una identidad indígena y campesina. En sus viajes, documentó con empatía y exactitud la formidable epopeya de una revuelta que se pretende no violenta y que propone la autogestión y la solidaridad de las comunidades autónomas en lugar del acceso al poder formal. Tanto cultural como político, el movimiento zapatista, impulsado por el enigmático Subcomandante Marcos, goza de una popularidad nacional durable y de un reconocimiento internacional que afirma su influencia. Estas fotografías cuentan la dignidad y la determinación de los hombres y mujeres que escriben un nuevo capítulo en la larga y fascinante historia de las luchas de liberación.
A través del paciente trato con el movimiento zapatista, su trabajo fotográfico cuestiona en última instancia el sentido de la acción política y la posibilidad de una utopía. En ese momento, Mat Jacob sigue el despertar del movimiento antiglobalización en muchas partes del planeta. La exposición se ha organizado en cuatro núcleos temáticos: Autonomía, El pueblo, Estado de la situación y La marcha. Esta exposición reúne una selección de cuarenta fotografías y tres fotomurales y permanecerá en la Galería 3 hasta el lunes 24 de abril de 2017.
Mat Jacob. Ismael hizo un dibujo representando a Zapata y al Subcomandante Marcos , 29 de julio de 2005.
Mat Jacob.
Ismael hizo un dibujo representando a Zapata y al Subcomandante Marcos , 29 de julio de 2005.
1. Autonomía
Sintiéndose profundamente mexicanos, los zapatistas reivindican el derecho a la autonomía. Se trata de romper con las estructuras políticas de un Estado que se ha mostrado incapaz de cumplir la firma de los Acuerdos de San Andrés. Establecieron sus propios órganos de gobierno y de justicia, en primer lugar a nivel local y, a continuación, a partir de 2003, con la creación de cinco Juntas de Buen Gobierno, los organismos regionales que coordinan la acción de los municipios autónomos. Estos consejos tienen su sede en los centros denominados Caracoles. Rechazando cualquier ayuda del gobierno, los zapatistas constituyeron su propio sistema de educación autónoma, y una red de dispensarios y clínicas en pueblos, localidades y en los Caracoles. En 2013-2014, como una revisión de los veinte años de la rebelión, organizaron la Escuelita, que permitió a cerca de cinco mil seguidores viajar a los pueblos rebeldes y observar cómo los zapatistas conquistan día tras día, la libertad de gobernarse a sí mismos y trabajar para fortalecer las formas de vida que les son propias.
2. El pueblo
“En 1962, vine aquí con mi machete, mi pozole y unas cuantas tortillas. En ese entonces, estábamos luchando para deshacernos de nuestros patrones. Estábamos luchando para encontrar dónde vivir. Había un hueco en el bosque…” Don Sebastián se calla, entrecierra los ojos y sonríe. “Cuarenta ya… Esta tierra es tan brutal. Luchamos siempre y no sale nada”. Veinticinco familias, casi dos centenares de personas, incluidos niños y nietos de Sebastián habitan hoy Guadalupe Trinidad. Aislado en las montañas del valle de San Quintín, en el corazón de la selva lacandona, este poblado de indígenas tojolabales no ha perdido nada de su fe zapatista. La lucha de aquellos campesinos que habían huido inicialmente de la esclavitud de los grandes terratenientes continúa. Guadalupe Trinidad no tiene carreteras, ni electricidad, y pocos son los que desean su llegada. La desconfianza en las autoridades gubernamentales alimenta el rechazo de esta perspectiva. “Donde hay caminos, pusieron soldados. Donde hay militares, construyen carreteras”. El orgullo de estos hombres, su fe, acompañan su día a día donde un puñado de granos de maíz o café arrancados de la selva riman con “libertad”.
3. Estado de la situación
Después de diez años de preparación clandestina en la selva y en las tierras altas de Chiapas, un levantamiento indígena sacude a México, el 1° de enero de 1994, fecha de entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos, Canadá y México. Declarando la guerra al ejército federal, los combatientes ocuparon varias ciudades en Chiapas, incluyendo
San Cristóbal de las Casas. Después de doce días de combate, el EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) y el gobierno acuerdan un alto al fuego, bajo la presión de la sociedad civil nacional e internacional. Un diálogo se produce entre las dos partes en el pequeño pueblo de San Andrés Sakamch’en y termina el 16 de febrero de 1996 con la firma de un acuerdo sobre los derechos y la cultura indígenas. Sin embargo, el Presidente de la República se niega a darle rango constitucional a dicho acuerdo y opta por la paramilitarización de la región. Huyendo de la violencia, los desplazados se cuentan por decenas de miles. El 22 de diciembre de 1997, en Acteal, cuarenta y cinco indígenas tzotziles, principalmente mujeres y niños, fueron asesinados por un grupo paramilitar mientras oraban en una capilla.
4. La marcha
El 6 de julio de 2000, la elección de Vicente Fox a la presidencia de México termina con setenta y un años de hegemonía del Partido Revolucionario Institucional. Con el cambio político, se abre la posibilidad de una reanudación del diálogo entre el gobierno federal y el EZLN. Una de las condiciones es el voto de una reforma constitucional para convertir en realidad los Acuerdos de San Andrés sobre los derechos y la cultura indígenas, firmados en febrero de 1996. Para exigir el voto de esta reforma, el EZLN realiza entre febrero-marzo de 2001, la Marcha del Color de la Tierra. El Subcomandante Marcos y veintitrés comandantes zapatistas atraviesan la mitad del país. A cada paso -y finalmente durante una gran manifestación en el zócalo de la Ciudad de México- abogan a favor del reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas. En todas partes son recibidos con entusiasmo por la población, que ve en la insurrección zapatista un fermento de renovación y esperanza, frente a un sistema político corrupto y esclerótico. Es también la fuerza de un movimiento de resistencia civil que se manifiesta durante todo el viaje a través del país por medio de los gestos, las miradas y el apoyo de miles de personas que se
reúnen a lo largo del camino.
Mat Jacob
Nació en París en 1966. Su trabajo fotográfico se inició a finales de los años ochenta en China, a donde acude por casualidad y documenta los comienzos de un drástico cambio social. Entre 1993 y 1999 viaja por el mundo para contemplar el universo de la escuela. De las aulas a los patios de recreo de Asia, Europa y de América, observa estos lugares de la infancia donde se forjan las personalidades y se generan ya preguntas sobre la libertad y las rebeliones posibles.
Desde 2011, en resonancia con su trabajo documental, Mat Jacob también experimenta con otras formas de la gramática de la imagen, a través de cortometrajes para la Web y films de acción. Con la novela gráfica, “Mango Jam” en colaboración con Mónica Santos, continúa su cuestionamiento acerca de la traducción de la realidad y las posibilidades de relatar el mundo. Mat Jacob es confundador del colectivo Tendance Floue, donde la práctica política y fotográfica desencadena otras experiencias y caminos. Dedica parte de su trabajo a la realización de proyectos editoriales y acciones del colectivo. Este enfoque como director artístico lo conduce a la elaboración de un nuevo lenguaje fotográfico dentro de la creación de “otra” mirada, desde el conjunto de imágenes de todos

Guardar

Anuncios