María José Argenzio: Aglomeraciones.

El Museo Amparo presentó la exposición de María José Argenzio: Aglomeraciones, última pieza del Programa Curatorial Intemperie sur, organizado por el Museo Universitario Arte Contemporáneo, UNAM y el Museo Amparo, que busca generar una plataforma de visibilidad e inclusión de la producción cultural emergente, así como provocar nuevos flujos de intercambio entre las escenas locales y periféricas. Con la curaduría de Cecilia Delgado y Amanda de la Garza, se invitó a jóvenes artistas de diferentes regiones de México y el extranjero para realizar intervenciones artísticas en patios, pasillos y terrazas de las instituciones participantes.

Instalación en proceso.
Instalación en proceso.

El Programa Curatorial Intemperie sur inició su presentación en el Museo Amparo en octubre de 2015 con la exposición El sur nunca muere. Colectivo Tlacolulokos que se presentó en el Patio Prehispánico hasta el 15 de febrero y continuó en febrero de 2016 con la presentación de Los hablantes de Verónica Gerber Bicecci y Testigos: un catálogo de fragmentos de Elena Damiani, misma que permanece en el Patio Prehispánico.

Maráa José Argenzio ha sido seleccionada por la Revista Vanguardia (Ecuador) como una de las doce mujeres más relevantes de las artes del Ecuador. Su obra Aglomeraciones, pieza de sitio específico para el Museo Amparo interviene la arquitectura y los espacios del Museo sin modificar sus contenidos materiales, sino a partir de una coexistencia en diálogo con las cualidades del espacio que la alberga. Se presentará a partir del 11 de junio en el Vestíbulo del Museo Amparo.

Aglomeraciones define una relación problemática con el espacio y la arquitectura que la contiene, al emplazar un cubo hecho de cenefas de poliestireno expandido dentro de un cubo de cristal. Asimismo, esta pieza se inserta dentro de una línea de trabajo que la artista ha desarrollado a lo largo de varios años, en donde la arquitectura y su relación con el arte contemporáneo están siempre en tensión. Su trabajo sugiere una reflexión que pasa por un cuestionamiento de las formas arquitectónicas, de sus anclajes históricos y materiales.

Reflexión sobre el espacio

María José Argenzio produce a partir de molduras comerciales de poliestireno expandido un cubo vacío y simétrico que emula la función de cascarón del cubo blanco museístico; un espacio pensado ante todo como contenedor. Esta inserción tiene como primera característica un comentario de escala. Ofrece un cubo de tres metros cuadrados compuesto de paneles, a la manera de una estructura modular, como principio fundacional de la arquitectura. La pieza está enclavada en un lugar de tránsito a fin de producir una reflexión sobre los espacios intersticiales del Museo, aquellos que exceden a las salas de exhibición y cuya definición funcional no está establecida.

La segunda característica de la pieza es su material; trescientas cincuenta y siete molduras color blanco componen los muros, el techo y el piso de este cubo que, dispuestas de manera horizontal, se sostienen a partir de un armazón de aluminio. Las molduras son normalmente empleadas con nes estrictamente decorativos, en cornisas y bordes de los muros y techos de las casas, respondiendo a un estilo neoclásico en arquitectura, definida precisamente por el ornamento y la decoración.

Este conjunto de molduras conforman a partir de un principio de aglomeración los muros, el techo y el piso de este cubo. La pieza actúa en contrasentido de aquello que define la arquitectura minimalista empleada en la ampliación del Museo, en particular del Vestíbulo hecho de cristal que conecta los edificios virreinales del recinto. Su falta de función la convierte en un objeto extraño, en sus cualidades materiales y en términos de su emplazamiento en el Museo. Un componente que acentúa esta condición de extrañamiento radica en que el público puede ingresar al cubo a partir de una entrada lateral; un solo espectador puede ingresar a la vez.

Las molduras superpuestas generan una uniformidad visual a partir de su disposición encontrada, produciendo un patrón que sólo se puede observar en el conjunto. Sin embargo, ello no cambia su signo, sólo momentáneamente es suspendida su condición decorativa.

La instalación permanecerá en el Vestíbulo del Museo Amparo hasta el lunes 19 de septiembre de 2016.

Museo Amparo

2 Sur 708, Centro Histórico, Puebla, Pue.
Abierto de miércoles a lunes de 10:00 a 18:00 horas
Sábados de 10:00 a 21:00 horas
http://www.museoamparo.com
Admisión:
$35.00 público general
$25.00 estudiantes y maestros
Entrada gratuita: Niños menores de 12 años, personas con Pasaporte Cultural y adultos mayores con credencial del INSEN o INAPAM
Lunes entrada libre a todo público.

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