Cristóbal BALENCIAGA.

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El Museo de Arte Moderno (MAM), presenta la exposición Cristóbal Balenciaga, la primera retrospectiva del couturier español que se presenta en Latinoamérica.

Esta muestra, reúne un conjunto de 8 vestidos provenientes del Museo Cristóbal Balenciaga en Guetaria, España, 7 sombreros, 2 mascadas,  51 figurines que dan testimonio del delicado proceso de diseño y confección, así como 31 fotografías de Manuel Outumuro pertenecientes al mismo acervo que revelan detalles de una técnica de corte magistral y destacan la fineza de los acabados.

La  exhibición,  curada  por  Javier  González  de  Durana  exdirector  del  Museo Cristóbal Balenciaga, se enlaza también con el propio acervo del MAM, que ofrece similitudes entre los diseños del modisto español y el gusto reflejado en los retratos de la burguesía mexicana. El retrato es un género que permitió a los artistas la experimentación de estilos y discursos fuera de la retórica nacionalista del muralismo mexicano y de su florecimiento en los años posteriores.

Sobre Cristóbal:

De cuna humilde, el joven Cristóbal Balenciaga (Guetaria, País Vasco, 1895- Valencia, 1972) quedó deslumbrado por la elegancia de la familia real y la aristocracia, que veraneaban en San Sebastián a principios del siglo XX. Muy pronto decidió trabajar en las mejores sastrerías de esa ciudad, labor con la que adquirió la pericia técnica que le permitió más tarde revolucionar el oficio. Allí estableció su primera casa de moda (1917), con el nombre de EISA, a la que siguieron las de Madrid (1933) y Barcelona (1935).

En 1937 abrió su propio negocio en París. Sus conocimientos de experto en sastrería y tejidos, la habilidad para construir prendas y un perfeccionismo absoluto en los acabados lo convirtieron en un modisto sin par cuando la alta costura alcanzó su apogeo.

Balenciaga se consagró en solo tres años como el innovador por excelencia: cambió la silueta de la mujer moderna al liberarla del tradicional énfasis puesto en el pecho, la cintura y las caderas; imaginó cortes diferentes que dieron relieve a partes hasta entonces carentes de protagonismo en la indumentaria occidental, como la nuca, las muñecas y los antebrazos, y envolvió al cuerpo con volúmenes que dibujaban formas fluidas y contornos sorprendentes.

Un buen modisto debe ser arquitecto para el diseño, escultor para la forma, pintor para el color, músico para la armonía y filósofo para la medida.

 

+INFO

http://www.museoartemoderno.com/balenciaga

28.05.16- 04.09.16

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