Testigos: un catálogo de fragmentos / Los hablantes

El Museo Amparo presenta las exposiciones: Testigos: un catálogo de fragmentos. Elena Damiani, y Los hablantes. Verónica Gerber Bicecci, organizadas por el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, UNAM y el Museo Amparo dentro del Programa Curatorial Intemperie sur, que consta de cuatro proyectos y que busca generar una plataforma de visibilidad e inclusión de la producción cultural emergente, así como provocar nuevos flujos de intercambio entre las escenas locales y periféricas. Con la curaduría de Cecilia Delgado y Amanda de la Garza, se invita a jóvenes artistas de diferentes regiones de México y el extranjero para realizar intervenciones artísticas en patios, pasillos y terrazas de las instituciones participantes.

El Programa Curatorial Intemperie sur inició su presentación en el Museo Amparo en octubre de 2015 con la exposición El sur nunca muere. Colectivo Tlacolulokos que se presentó en el Patio Prehispánico hasta el pasado 15 de febrero.

Testigos: un catálogo de fragmentos. Elena Damiani

La instalación realizada en el Patio Prehispánico se titula Testigos: un catñalogo de fragmentos de la artista Elena Damiani. La instalación se conforma por dos esculturas en travertino, provenientes de Perú, que por sus cualidades matéricas aluden a la naturaleza discontinua del tiempo y a la aparición de espacios liminales dentro de éste; mediante una serie de cortes a los bloques de piedra, Damiani revela los intersticios que el propio material contiene, al tiempo de integrar resina, ónix y vidrio. Estas fisuras —hiatos o lagunas en el tiempo geológico— son los puntos de interés crítico para la artista, ya que representan la evidencia de ciertos quiebres, ltraciones y discordancias, factores que señalan sutilmente la existencia de un “tiempo perdido”.

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En los vacíos es donde se formula un espacio para el cuestionamiento de la continuidad y la estabilidad de lo que entendemos como espacio-tiempo. Si bien se considera que el tiempo ayuda a revelar la esencia de las cosas, la apariencia de una ilustración cuyos bordes han sido manoseados por un número de personas, el tono oscurecido de un árbol o la rugosidad de una piedra, son también testigos silenciosos que en su composición material contienen una serie de capas de información que representan un transitar del tiempo.

La primera escultura, Tiempo perdido (2015) se conforma por una serie de treinta y tres piezas talladas en travertino; son prismas cortados a la vena provenientes de la misma piedra. Este corte permite ver las diferentes capas de sedimentación características de la composición de este material. Cada uno se encuentra dispuesto uno junto al otro de manera secuencial sobre el muro, recomponiendo el patrón de estratificación original de la piedra, el cual se ve interrumpido por una incrustación de resina translúcida con ónix en cada una. La segunda, Laguna (2015) son dos losas de travertino cortadas a la vena que rotan en uno de sus vértices para colocarse una con la otra sobre el piso. El área donde se superponen es reemplazada por un triángulo isósceles de policarbonato del mismo espesor, de manera que las capas estratigráficas queden a modo de espejo.

Damiani integra a la instalación resina, ónix y vidrio en las fracturas del travertino, destacando la notoria intrusión de elementos ajenos entre los sedimentos naturales, generando así pequeños vanos o paréntesis que exponen una serie de quiebres en la continuidad de la composición morfológica de la piedra. La artista expande las posibilidades del collage como un medio para la escultura y la instalación, presentando una tensión dialéctica entre el todo y sus partes, donde la composición de las obras dispuestas en el espacio señalan la naturaleza fragmentaria, propia del collage, a través de los segmentos y las capas que se acoplan presentándose como un nuevo todo.

Los hablantes. Verónica Gerber Bicecci

Verónica Gerber Bicecci toma como punto de partida la teoría de conjuntos y los diagramas de Venn —la formalización visual que propone un cúmulo de relaciones lógicas—, para desarrollar a través de un ensayo visual, compuesto de diagramas y dibujos, diferentes operaciones e interacciones lingüísticas. Construye una representación acerca del habla, la conversación y el conflicto en una comunidad de hablantes. Las interacciones entre quienes la integran son pensadas como un campo de tensiones, silencios, cosas no dichas y secretos.

La propuesta convoca diferentes situaciones, en donde las zonas grises y ambiguas producen la posibilidad de elaborar conversaciones ficticias entre los hablantes que integran el conjunto. Siete viñetas de gran formato dibujadas sobre los muros de cristal del Vestíbulo del Museo, cuentan la historia de esta comunidad. La pieza parte de una investigación gráfica sobre la relación entre espacio, lenguaje y dibujo, al mismo tiempo que es una reescritura, tanto narrativa como formalmente, de la Historia de dos cuadrados del artista ruso El Lissitzky. A través de recursos propios de la novela gráfica y del cómic, Gerber Bicecci propone una meditación sobre el presente y el significado del “nosotros” en un momento de grave violencia y sufrimiento social.

La obra de Verónica Gerber Bicecci oscila entre las artes visuales y la literatura. Desde este cruce ha generado una práctica sugerente que busca pensar el lenguaje en el espacio, el engarce ambiguo entre lo visible y lo invisible, lo que se dice y lo que se calla, lo que puede verse pero no completamente porque hay algo adentro del objeto, en su forma o de su narración, que produce este borramiento.

Las exposiciones permanecerán abiertas al público hasta el 16 de mayo de 2016 en el Patio Prehispánico y en el Vestíbulo del Museo Amparo.

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