#SOYCLANDESTINO

L’ENFER DES ARTS platicó con CLANDESTINO MEZCAL, una producto que llamó nuestra atención desde el momento en que supimos que se niegan a pertener al mercado masivo de comercialización que deja de lado y explota de forma agresiva a los productores. Esto fue lo que nos contaron.

La marca de mezcal clandestino es completamente artesanal y orgánica, es decir, no pasa por ningún proceso industrializado ni por aparatos que utilicen electricidad.

Es un producto que proviene de una región en Oaxaca llamada Santa Ana del Río y Arí e Iván únicamente son los representantes del producto en el Distrito Federal, mientras que los dueños son los oaxaqueños, las personas de esta región que trabajan la tierra.  Santa Ana del Río es una comunidad muy pequeña, tiene como máximo 700 habitantes, por lo tanto, se puede afirmar que toda la región se dedica exclusivamente a la producción de este mezcal.

Clandestino comenzó con este proyecto cuando Iván y Ari trabajaban en una mezcalería. Los proveedores del mezcal que ahí se consumía era una familia oaxaqueña. Así, Iván se acercó a ellos y comenzaron a platicar  y  trabajar juntos.

Clandestino mezcal promueve el comercio justo y directo. Se comercializan de boca en boca y más el 50% del precio se regresa a los productores. Por el momento, las ganacias son pocas y lo que se recauda se destina a apoyar y dar a conocer la región de Santa Ana del Río.

Para las etiquetas del mezcal, Clandestino convocó a cinco amigos artistas para realizar ilustraciones diferentes: a Carlos Guerrero (en el mundo del tatuaje conocido como Charly Cheese), Fher Bona Nit, Rubi Nandayapa y Fernando Furias. Con eso logran contruir una cadena de favores. Ellos publican sus ilustraciones en las botellas y los artistas hacen menciones del producto.

Por otra parte, el lema del mezcal lo hacen presente siempre con el hashtag #SOYCLANDESTINO, el cual tiene que ver con el concepto en general: el de darle una identidad underground. En Oaxaca, este mezcal es legal y se encuentra fácilmente pero acá en la Ciudad de México al no contar con los sellos del SAT no puede ser comercializado en muchos lugares. Es por esta razón que se vuelve aún más clandestino. Sin embargo, eso no ha detenido a Ari e Iván, pues promueven el producto en ferias, inauguraciónes y eventos pequeños.

Vía facebook se puede adquirir, por medio del perfil llamado CLANDESTINO MEZCAL. Por ese medio se vende de forma directa. No son una tienda pública ni tienen muchos productos, los que se acercan a ellos saben que solamente venden este mezcal.  El trato directo con la gente, platicar y hacer relaciones personales y el que los conozcan de boca en boca es lo que motiva a Clandestino. Otro detalle que caracteriza el producto es que si no se puede entregar la botella directamente, se manda con bicimensajeros ya que Arí e Iván son amantes de andar en bicicleta y es una forma más de apoyar a los chicos que las llevan al permitir que se queden con las ganancias de la entrega.  Por otra parte, Clandestino mezcal nos comenta que también cuentan con el servicio de catas a domicilio y con el apoyo de su producto en inauguraciones de distintos eventos. (Una botella cuesta $320 pesos). En nuestra entrevista tuvimos al suerte de que Iván nos diera una clase de cómo beber mezcal. ¡La experiencia fue increíble! Te recomendamos ampliamente que les escribas por facebook (o manda un mail a clandestinomezcal@gmail.com) y organices una con tus amigos. En ella Iván te contará como se produce el mezcal, la historia de Clandestino y además de enseñará a desgustar una de las bebidas más amadas por los mexicanos.

Clandestino se puede tomar en XOLO BAR (Avenida Monterrey 219, colonia Roma Norte. Tel. 6724 – 0514), en el restaurante El Habanerito (Manzanillo 38 casi esquina con Coahuila, colonia Roma Sur. Tel. 2742 – 3699) y La Veracruzana (Eje 3 Pte. Medellín esq. Chiapas 198, Local B, Roma Nte).

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