El artista: Boris Viskin

Boris Viskin, nace en la ciudad de México en el año de 1960; de origen judío, desde muy joven se interesa por el arte, vive su juventud en Israel y después de un viaje por Europa, decide irse a Florencia para estudiar arte. Al terminar, regresa a la ciudad de México en donde actualmente reside.

El bagaje de vivencias para un artista es de suma importancia, los valores inculcados, las costumbres y formas de vida muchas veces se ven reflejadas en sus obras y en la obra de Boris Viskin lo podemos apreciar claramente. La mayoría de sus trabajos tienen plasmado ese sentimiento de curiosidad, de incertidumbre, de cuestionamiento hacia lo que somos los seres humanos, nos remite a nuestras bases primordiales, a nuestras formas de convivencia, de tradiciones inculcadas de generación en generación.

“Mi primer encuentro con el arte fue religioso, con el renacimiento, con iconografía religiosa como crucifixiones, nacimientos, y fue raro porque te emocionas con la técnica pero te encuentras con el arte religioso que se quiere evadir pero que a la vez está muy presente. Siempre, de alguna manera, a veces inconsciente o conscientemente ha estado presente. Hay una obsesión que quizá no la quiero enfrentar como tal pero termina siendo un marco y es mi relación con la religión, para mi es sacarla del castigo, dolor y sufrimiento; yo le prefiero dar una connotación más de espiritualidad”.

Fe » , reproducción y t-filim sobre madera, 50 x 40 cm, 2014
Fe » , reproducción y t-filim sobre madera, 50 x 40 cm, 2014

El arte religioso es una constante en la obra de Boris, “es como algo mágico para mi”. En muchas piezas podemos ver vestigios de arte clásico y religioso conjugado con arte contemporáneo. “Esta relación fue como de amor-odio pues yo me interesaba profundamente por las piezas religiosas cristianas y por mi religión no podía. Pero luego te das cuenta que esta relación de amor-odio la tenemos todos en cierto punto de nuestras vidas. Con la imagen es más fácil expresarte, con las palabras no siempre sabes hasta que punto pueden molestar. La religión se apropia de muchas cosas bellas, es una relación directa con el arte también”.

Nostalgia (homenaje a Tarkovski) » , serie Rodar, aguafuerte e impresión digital sobre papel, 82 x 79 cm, 2008
Nostalgia (homenaje a Tarkovski) » , serie Rodar, aguafuerte e impresión digital sobre papel, 82 x 79 cm, 2008

Su pasión por el cine también se ve reflejada en una serie de grabados en donde se refleja en la “pantalla” una imagen de una película que ha marcado a Boris. Es como un panteón cinematográfico de 30 grabados. Plinio Ávila lo invitó para crear esta serie de grabados. Para Boris fue como un repaso de su bagaje cinematográfico, “a lo mejor en un futuro invito a 30 personas para que me digan cuál es su película favorita, esto sería un ejercicio más didáctico”.

 

“A mi me gusta retratar lo efímero por eso en una de mis piezas inserto una vela, de verdad que se prende como parte de la obra, una vela representa exactamente eso, lo efímero es su representación más fiel, es algo que muere en tan solo unos minutos. Es mezclar la parte fría de la pintura con algo tangible”.

Hablando de lo efímero, también lo podemos ver en un par de obras de Boris, de más reciente producción, dos pizarrones, que tienen escrita la palabra “Dios” en español y en hebreo, representan lo que podemos creer o no, lo que creemos creer en un momento y luego ya no, “por eso esa idea o sentimiento se borra; la tipografía es parte de insertar un oficio de antaño, de un escribano”

“Aunque no lo diga Boris, es un pintor culto, que tiene un bagaje visual en la mente muy impresionante, te obliga a hacer un análisis más profundo al contemplar su obra” Julien Cuisset

Siempre hay una dualidad en las piezas de Boris, que se prestan a muchas interpretaciones, algo que a simple vista puede ser un objeto común tiene una profundidad temática impresionante. Las connotaciones dependerán de las propias experiencias del espectador y de lo que Boris sin pretensión expresa libremente.

“Generalmente no soy alguien que trabaja copiando una realidad, es una mezcla de la figura, cuento historias, de pronto salen temas sociales, relaciones con otros pintores a manera de diálogo, en fin”.

“Hay un punto en donde comienzo a crear una pieza y no se ni por que, pero en una pieza por ejemplo, comencé a poner símbolos musulmanes, judíos, cristianos, de economía y al final quedó un tríptico a manera de tapete con soldados de plástico en los extremos a menara de barbas, los colores son fuertes y también dan una connotación”.

Emboscada » , resina, madera, óleo y collage sobre madera, 3 x 120 x 100 cm, tríptico, 2011
Emboscada » , resina, madera, óleo y collage sobre madera, 3 x 120 x 100 cm, tríptico, 2011

“Las piezas en esta exposición al tener una gama cromática parecida producen un sentimiento importante en el espectador” Julien Cuisset

Su obra nos lleva a reflexionar sobre las limitantes que como seres humanos nosotros mismos trazamos entre unos y otros. Con gran carga religiosa, elementos y símbolos, encontramos la obra de Boris siempre con una carga fuerte que invita a la reflexión pero también descubrimos un poco de humor, originalidad y sorpresa, pero lo que seguro siempre se va a ver en la obra de este artista es la gran factura en su manufactura.

“En esta exposición de Deus ex Machina, es el humano frente a la religión, o más bien yo, Boris Viskin frente a la religión”.

Quizá un día los conceptos más solemnes, aquellos por los que más se ha combatido y sufrido, los conceptos de “Dios” y del “pecado”, no nos parecerán más importantes que los juguetes o las rabietas de la infancia le parecen a los ojos de un anciano. Y quizá “el anciano” necesite entonces un nuevo juguete, una nueva rabieta…, ¡siempre niño, eternamente niño!” F. Nietzsche – Más allá del bien y del mal

Actualmente se pueden ver varias piezas de Boris Viskin en la exposición Deus ex Machina en la Galería Le Laboratoire Vicente Suárez 69, int. 2 Colonia Condesa http://lelaboratoire.mx

 

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