Alexander McQueen: Tercera parte

Se ha dicho varias veces que Freud produjo una gran cantidad de imágenes y temas para intentar definir lo siniestro. Si bien esto es cierto, la naturaleza del concepto es en esencia el retorno de lo reprimido. Lo que sucede es la súbita revelación de una huella remota en la memoria, es decir, no el recuerdo de la cosa misma que ha sido reprimida, sino el rastro o huella de su movimiento en el inconsciente. Estas cosas-representaciones no son las representaciones exactas de las cosas, sería más apropiado definirlas como los fantasmas de las cosas. Debido a que la conexión con la percepción que surge en el presente no se da de manera muy clara, el sistema preconsciente falla al intentar ligarse con una palabra de representación y lo reprimido no puede nunca volverse completamente consciente ni reprimirse totalmente otra vez. Como resultado, el afecto que estaba separado del contenido en el proceso de represión se descarga en una forma sutil de ansiedad. Esto es lo siniestro y en este sentido, y de acuerdo con Freud, tiene que ver más con la experiencia del proceso de represión y su retorno que con el contenido reprimido en sí. La ropa de McQueen es tan atractiva porque los fantasmas ahí presentes son nuestros propios fantasmas que representan las proyecciones sintomáticas de la psique de la vida contemporánea.

Así en este constante ir y venir del pasado y del presente uno de los elementos más utilizados por el diseñador es el corset. Desde aquellos que aludían al concepto de la femme fatale hasta los que parecían ortopédicos; desde los románticos y nostálgicos hasta aquellos perversos e inquietantes, sus reinterpretaciones del histórico corset evocan la presencia de algo perturbador a partir de la idea que se tiene del cuerpo femenino. Estos ceñidores hablan de una mujer que no es aquella a la que se está acostumbrado. Es una nueva imagen femenina oscuramente perturbadora. Lo femenino que retorna con una presencia siniestra pues no es la imagen de la mujer-madre que cuida y arropa sino de aquella que castra a todo aquel que se le acerca. Es esta mujer encorsetada que vuelve de lo reprimido para recordarle al espectador aquellos miedos y deseos primordiales relacionados con el cuerpo de la mujer.

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Estos apropiamientos en la obra de McQueen constituyen una serie de instancias que demuestran el uso de la historia en el presente, del retorno de rutas que se retuercen sobre sí mismas dentro del laberinto benjaminiano metáfora que corporizó a través de la imagen del flâneur y la prostituta.

A estos dos últimos personajes debe añadírsele el de la calavera, motivo principal y recurrente dentro de toda la producción de McQueen.  Frederic Jameson, crítico literario estadounidense, dijo en 1984 que la historia estaba siendo saqueada por la cultura visual contemporánea para crear un carnaval post-moderno y que el incesante retorno del pasado era en sí mismo una especie de reciclamiento cadavérico de la historia. No resulta pues extraño que el motivo principal de McQueen sea la calavera, pues no era ajeno a este tipo de razonamientos al momento de crear sus prendas.

Podríaa decirse, que McQueen presentaba en todas sus colecciones un hábito casi neurótico de la cita histórica. Desde su propio pasado como en la colección titulada The Girl Who Lived in a Tree en la que se narra la fantasía del diseñador – acerca de una niña que imaginaba vivía en el olmo de su casa- cuando era niño hasta la colección Highland Rape en la que hace un grito de protesta ante los saqueos y violaciones que ha sufrido Escocia por parte de Inglaterra a lo largo de la historia.

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Alexander McQueen. Colección The Girl Who Lived in a Tree.
Alexander McQueen. Colección Highland Rape.
Alexander McQueen. Colección Highland Rape.

Entre más se ve la vuelta del pasado al presente en la prendas, más se vislumbra la presencia de lo siniestro en ellas y sus consecuencias pues este retorno no es resplandeciente o pintoresco sino oscuro y lleno de referencias a miedos y fantasmas reprimidos y que a modo de defensa el diseñador las presenta en creaciones de alta costura. No es raro que McQueen hable de violación al referirse a los levantamientos Jacobitas78 del siglo XVIII y la expulsión de las Tierras Altas en Escocia que terminaron con un enorme genocidio pues para él, el regreso del pasado sobre el tiempo del presente no es uno de esplendor, sino uno que revela nuevamente aquellas cosas que parecían estar fuertemente suprimidas. El utilizar el término de violación no hace más que hincapié en el aspecto violento de aquello que regresó al presente. Así, las prendas de tal colección presentan rasgaduras y tirones, o solamente presentan a la modelo con una delicada y transparente ropa interior.

Se puede decir que las modelos vestidas con ropa de McQueen, son las Olimpias de Hoffman en una historia de horror sin vida y ultrajadas pero representando un pasado vivo no olvidado. De esta manera, el presente se torna siniestro con tales articulaciones conceptuales. Sus Olimpias son cuerpos lujosamente andrajosos y ultrajados que vienen del pasado para recordar la historia de Escocia, patria de sus ancestros.

De esta forma, el imaginario histórico de algunas de las prendas de McQueen se conjuga con lo siniestro y el trauma en el momento del retorno de lo pasado. Además, el producto de representar al presente como historia tiene el efecto de transformar el aquí y el ahora en algo no familiar y extraño. Justo eso pasa con estas ropas y el concepto de lo siniestro: el presente que muestran está empapado de historia distanciando al espectador del presente y produciéndole un sentimiento incomodo, tétrico y que retorna de la historia que se creía suprimida.

El retorno de lo reprimido en lo siniestro es evocado por algo que pertenece a la realidad. Lo siniestro siempre augura el retorno de lo reprimido como un peligro menor, tal vez no del todo identificado debido a que el impulso reprimido se mantiene aún en el inconsciente. En este sentido, lo siniestro podría entenderse como un mecanismo de defensa ante la ansiedad, provocando solamente una leve perturbación. Esta interpretación de lo siniestro como protección ante la ansiedad hace que se pueda conectar con el arte. Lo siniestro puede ser placentero en el arte pues anticipa el peligro así como la satisfacción de impulsos prohibidos provenientes de fuentes inconscientes más profundas. Así, acompañado y facilitado por los placeres que sobrevienen del arte, el resultado de lo siniestro es una mezcla entre miedo y deleite. De esta manera, se sugiere que Freud considera a lo siniestro como un fenómeno estético más que como uno clínico.

En esa época, existían dos tipos de diseñadores: aquellos que utilizaban las prendas para otorgar un tipo de consuelo ante las grandes preocupaciones y los otros, como McQueen que buscaban revelar los miedos y angustias en una especie de terapia de shock generada a partir de imágenes en ocasiones opuestas pero sin duda dialécticas. Las pasarelas de McQueen mostraban ropas tan extraordinarias que su uso se limitaba a una sola presentación y no representaban de ninguna manera a la ropa real que se vendía en las tiendas. El espectáculo en que eran presentadas ratificaba esa idea y seducían a través de una húper-realidad.

Alexander McQueen formoó un eje bastante claro en sus creaciones en las cuales combinó lo teatral, lo suntuoso y lo siniestro. Tal fue su sello estético. Es claro que el diseñador tuvo una particular predilección por lo extraño y diferente, por borrar los límites entre lo real y la angustia que genera el alejamiento de esta.

McQueen creó mundos de ensueño aterradores, violentos y salvajes a partir de la moda. Tomó el mundo de las pesadillas y de los fantasmas en un intento de domesticarlos y presentarlos ante el espectador como algo retornado de tiempos pasados y develando una realidad insuperable: los seres humanos aún podemos ser aterrorizados por nuestra propia naturaleza.

 

Licencia Creative Commons
Lo siniestro en la obra del diseñador inglés Alexander McQueen por Elizabeth Rivera Gómez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en http://hdl.handle.net/10915/38756.

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