Alexander McQueen: Primera Parte

Duck feather dress Artist: Alexander McQueen Date: The Horn of Plenty, A/W 2009-10 Model: Magdalena Frackowiak represented by dna model management New York, Image: firstVIEW

La imagen que la obra de McQueen produce, me permite retomarla para reflexionar sobre lo siniestro. Como lo afirma Martine Joly en su libro Introducción al análisis de la imagen, el término imagen se ha utilizado también para hacer referencia a las actividades psíquicas como las representaciones mentales. De esta manera queda claro que hay varias teoríaas que pueden abordar la imagen: la estética, el arte, la semántica, la sociología, la retórica y el psicoanálisis, entre muchos. Mi forma de abordar este trabajo es a partir de ciertos aportes de la semiótica (complementados con distintos enfoques metodológicos que se irán viendo a lo largo del desarrollo) al considerar su modo de producción de sentido, el cómo provoca significaciones e interpretaciones desde los signos plásticos como colores, formas, composiciones internas y discursos. Al intentar descifrar el mensaje en las obras mismas lo que hago es observar, examinar, comprender lo que despierta en los espectadores y comparar con otras interpretaciones posibles sin descartar, y más bien tomando como eje conductor, la evolución del concepto de lo siniestro que se formula en las prendas.

Así, el método que pongo en práctica -partiendo de los significados para encontrar los significantes y entonces los signos que componen la imagen- me permite demostrar que la obra de McQueen está compuesta por distintos signos tanto lingüísticos como icónicos y plásticos que construyen una significación global que integra el término de lo siniestro. Muchos de los elementos percibidos encontrarán su significación no solamente por estar presentes sino también por la ausencia de otros elementos que se pueden encontrar por asociación mental.

El estudio sobre el trabajo de McQueen habla de un cuerpo –aquel que alude la producción del diseñador, por supuesto- que exhibe síntomas de trauma lo que hace que las ropas comiencen a existir de manera independiente y marginal -debido a la presencia de esos indicios- a lo que es usualmente aceptado en el mundo de las pasarelas. Es a finales de los años noventa en donde se encuentra la mayor producción de McQueen. Los temas y los materiales que utiliza a lo largo de ese tiempo son cada vez más oscuros y están usualmente permeados por temas de muerte, enfermedad, deterioro y abandono. El imaginario visual de las prendas que utiliza constantemente articula ansiedades, al mismo tiempo que aquello que ha sido denominado como los placeres de la identidad, la alienación y la pérdida que se da como resultado del rápido cambio social, económico y tecnológico de finales de los noventa.

Durante los añoos de la producción de McQueen, se habló de moda al lómite, de moda urbana y experimental, en el que las angustias propias de cambio de milenio eran expresadas. Fue ese sentimiento de malestar el que da como resultado la articulación de conceptos opuestos como la belleza y el horror, el sexo y la muerte, los cuales vistos en retrospectiva disparan la necesidad de ser observados para abordar ansiedades contemporáneas, nuevas especulaciones sobre el cuerpo y responder si la angustia que se sintió en aquellos tiempos ha podido ser superada o si al contrario, se ha agudizado de tal manera que lo siniestro (como contraparte a esta serie de parejas dicotómicas) se halla mucho más cercano de lo que creemos a las teorías sobre la moda.

Muchos de los elementos característicos de las prendas diseñadas por Alexander McQueen tienen sus orígenes, por lo menos conceptuales, en el desarrollo del capitalismo mercantil del siglo XIV y en lo que el sociólogo Norbert Elias llama “el proceso civilizante.” Para Elias, la evolución de los modales desde la Edad Media comprendía una represión de los comportamientos instintivos y agresivos a favor de un ser más desarrollado, reflexivo y controlado. Es, desde esta perspectiva, que la moda puede estar hablando de lo que somos, fuimos y podríamos haber sido, al mismo tiempo que de aquello que ha sido reprimido y que nos remitirá sin duda a los estudios que Freud ha hecho sobre esto y el particular papel que tiene la represión en la comprensión de lo siniestro. Con respecto a esto, Gilles Lipovetsky dice que la moda es socialmente reproductiva, entrenándonos a ser flexibles y a responder al cambio -lo único constante- en el mundo.

Por lo tanto, como lo plantea Anthony Giddens, al no ser más el objeto de burlas por superficial, frívola y engañosa, la moda adquiere un papel importante no solamente en el adorno del cuerpo sino también en la construcción de un individuo moderno y reflexivo. Pero si la moda en su ámbito más comercial y mainstream es parte de ese proceso de civilización también lo es en sus manifestaciones más experimentales y avant-garde, capaz al mismo tiempo de resistirse y oponerse a dicho proceso civilizante.

Es en ese espacio marginal del discurso oficial en el que la moda “experimental” trabaja con lo que se ha mantenido oculto y que ahora se manifiesta como un síntoma neurótico.

Tal como lo ha planteado Michel Foucault en su Historia de la sexualidad mientras producimos un ser disciplinado y controlado por medio de la tecnología de los modales lo que ha sido reprimido en el proceso retorna como un trance (un trance que, intentaré mostrar es la presencia de lo siniestro), bajo el peso de algun trauma cultural del cual la moda experimental funge como una especie de memoria narrativa. Visto de esta forma, la moda es histérica, puesto que puede ser un síntoma de alienación, pérdida, luto, miedo al contagio, a la muerte, a la inestabilidad y al cambio. En ese sentido se podría afirmar que tal como el psicoanálisis, la moda investiga el dominio y la configuracin de la incoherencia, discontinuidad, irrupción y desintegración.

Resulta necesario aclarar que, si bien la moda experimental y el psicoanálisis trabajan con los deseos y los miedos reprimidos, no se trata de ninguna manera de los deseos y los miedos de los diseñadores mismos, en este caso Alexander McQueen. Este trabajo localizará los síntomas en los elementos utilizados en las prendas producidas y no en los motivos e intenciones del autor. Las ropas que aquí se verán están relacionadas a lo siniestro a partir de ellas mismas por medio de rastros que volverán como fragmentos materiales dentro de la producción. La obra de McQueen es oscura y sombría porque vista desde el presente da señales de las preocupaciones del momento en el que fueron hechas y que ahora retornan en el análisis con apariencia siniestra. Es decir, aquello que parecía en su momento articular una preocupación genuina no ha dejado de serlo sino que ahora resurge como algo familiar pero extraño. Alexander McQueen se interesa por explorar otras emociones y experiencias humanas y expresarlas en sus creaciones.

Con esto en mente, en los siguientes análisi llevaré a cabo un recorrido visual de las vestimentas, pero antes, para poder hacerlo es necesario tener presente siempre que las sensibilidades contemporáneas hacen eco de algunos momentos de la modernidad, como lo fue el crecimiento del capitalismo mercantil en la Europa del siglo XVII y su desarrollo hasta un acelerado consumo de comodidades culturales de las ciudades industrializadas del siglo XIX. Si se descontextualiza el estudio es poco probable que pueda comprenderse el anclaje del concepto de lo siniestro en este análisis. De manera que resulta necesario hacer breves comparaciones y comentarios a lo largo del trabajo sobre los cambios de la sociedad para poder entender y explicar el presente.

Licencia Creative Commons
Lo siniestro en la obra del diseñador inglés Alexander McQueen por Elizabeth Rivera Gómez se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en http://hdl.handle.net/10915/38756.

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